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El Barça elimina de la Copa a un Madrid que, por fin, da la talla de un equipo grande

Pasan los campeonatos, pero la tendencia de los Barça-Madrid desde que Pep Guardiola se hizo cargo de la nave culé continúa siendo la misma: salvo en la final de Copa del pasado año, siempre ganan los azulgrana. Y eso mismo es lo que ha sucedido en los cuartos de final de la Copa del Rey 2012.

Sin embargo, es de justicia reconocer que, tras lo sucedido esta noche, es factible pensar que algo puede cambiar en los próximos enfrentamientos. Y es que, tras una nueva abrumadora exhibición barcelonista en el Bernabéu, el choque de vuelta celebrado en el Camp Nou nos ha presentado a un Madrid que, si quiere, puede poner en muy serios aprietos al mejor equipo del mundo (su distinción de campeón mundial así me hace considerarlo, sin tapujos ni discusiones) jugando al fútbol, y no con marrullerías.

ORGULLOSO AUNQUE INSUFICIENTE MADRID
Extraordinario encuentro el del coliseo de Les Corts, quizás no por la calidad técnica pero sí por la raza y la voluntad mostrada durante todo el choque por ambos bandos. Especialmente por parte del Real Madrid que, cierto es que obligado por el nefasto (para ellos) 1-2 de hace una semana, ha dejado la especulación y las marrullerías (éstas sólo en un 35-40%) para jugar un partido valiente y para, por juego y ocasiones, merecer más que el 2-2 que le ha terminado dejando fuera de las semifinales.

Pero por desgracia para Mourinho y sus subordinados, una eliminatoria se compone de dos duelos, no de uno solo; y en el Bernabéu el Madrid perdió un importantísimo porcentaje del éxito. En Barcelona, la presión exhibida desde que se ha puesto en juego la pelota le ha dado réditos importantes en forma de ocasiones en la primera mitad; un primer tiempo jugado absolutamente de poder a poder, y en el que el Barça ha hecho gala de una gran efectividad al aprovechar, en la recta final, dos de sus ocasiones (Pedro, tras jugadón de Messi; y un golazo de Dani Alves) para colocar un exagerado 2-0.

Otros días el Madrid habría perdido la cabeza y la compostura; mas no hoy. Los blancos han seguido apretando tras el descanso, y el gol justamente anulado a Sergio Ramos -ya hablaremos del capítulo arbitral- les ha servido de acicate para creer en ellos mismos. Conducidos por un gran Özil (por fin, ya era hora, el alemán empieza a dejar ver la calidad que le hizo deslumbrar en el pasado Mundial contra todos, menos contra España), en cuatro minutos, del 22 al 26, Cristiano Ronaldo y Benzema han puesto el corazón del barcelonismo en un puño; sobre todo porque, por una vez, a los de Guardiola se les veía a punto del K.O.

La entrada de Mascherano por el lesionado Alexis -Iniesta también cayó en la primera parte, de nuevo con el maldito bíceps femoral- a doce minutos del final, no obstante, ha devuelto buena parte de la calma y la tranquilidad a un Barça que, sin quitarse por completo de encima el peligro blanco -un tercer gol habría supuesto el pase madridista y un verdadero golpe moral para los azulgrana-, sí ha terminado el choque sin apenas sobresaltos, pudiendo incluso hacer el 3-2 a la contra en varias ocasiones.

La expulsión de Sergio Ramos por doble amonestación -curiosamente en la acción de todas las que ha hecho por la que menos lo ha merecido- ha terminado por cercenar las esperanzas de un Madrid que, finalmente, ha centrado sus iras en el colegiado, el señor Teixeira Vitienes I, al que culpa directamente de esta nueva derrota contra el Barça, en vez de retirarse del campo con la cabeza alta por el sensacional encuentro desplegado.

TEIXEIRA, NEFASTO… EN AMBAS DIRECCIONES
Y aquí es donde entro a valorar la actuación arbitral. Intentando prestar la menor atención posible a esos programas nocturnos de televisión supuestamente de información y tertulia deportiva y periodística al 100% de rigor y veracidad, pero que están infinitamente más cerca de “Sálvame” que otra cosa (papá lo siento pero, respetando tus aficiones televisivas, un día de éstos te voy a tener que dar un toquecillo), la primera conclusión que saco es la de reafirmarme que Fernando Teixeira Vitienes (a la sazón “Teixeira I” tras el ascenso de su hermano José Antonio) es, de todos los malos árbitros que tenemos en el fútbol español, uno de los peores.

A éste le vengo siguiendo la pista después de que entre él y su linier estuvieran a punto de liarla parda en un decisivo Betis-Recreativo por el ascenso a Primera en 2001. Incomprensiblemente dos años más tarde lo subieron a la máxima categoría, y desde 2009 es colegiado FIFA, algo que yo no entiendo en absoluto. Porque esta noche el señor Teixeira ha vuelto a obsequiar al mundo del fútbol con un auténtica ceremonia de la confusión y de la habilidad para no dejar contento a nadie.

El arbitraje de Teixeira I ha sido, sencillamente, lamentable; pero para los dos equipos, no sólo para el Madrid. Acierta al anular el gol de Sergio Ramos (el agarrón a Dani Alves es tan evidente que hasta un ciego lo habría visto), pero de una parte ha dejado de señalar dos clamorosos penaltis de Pepe (el que hoy no debió saltar al campo, y que tan sólo lo hizo por la increíble indulgencia del Comité de Competición) sobre Alexis (algo difíciles de ver, todo sea dicho), y alguno que otro en el área barcelonista (nunca el primero de Busquets, por mucho que en determinadas webs pongan solamente la imagen que les interesa).

Y de otra, en el aspecto disciplinario Teixeira ha sido hoy de lo peor que yo he visto jamás. Una verdadera calamidad. Es increíble que Lass Diarra no haya sido expulsado en la primera parte (ved el entradón a Messi que debió haber supuesto su segunda amarilla); que Sergio Ramos, con toda la “cera” que también ha repartido, se haya marchado del campo, como he comentado más arriba, en la acción más inmerecida de todas; o que Dani Alves haya terminado el partido “limpito” de amonestaciones y yéndose de rositas en este sentido. Resultado de este despropósito: tanganas una vez más (sin violencia física, a diferencia de otros días), tanto al final de la primera parte como del partido, aunque éstas hayan venido principalmente de parte del bando perdedor, como siempre.

Por cierto, señor Casillas, le honra haber reconocido públicamente la tremenda burrada que ha dicho en el túnel de vestuarios (a Teixeira: “vete a celebrarlo con ellos”); pero no podemos pasar por alto, como capitán del Madrid y de la selección española que es usted, que en el último año ha tenido ya varias salidas de tono merced a sendas rabietas fruto de las continuas derrotas sufridas frente al Barcelona. Sería una lástima, como periodista y aficionado al fútbol que soy, que usted y sus compañeros continuaran con la cansina retahíla arbitral que caracteriza su comportamiento cada vez que pierden contra su máximo rival, en vez de centrarse en que la solución para terminar con la hegemonía de este Barça legendario quizás esté en jugar con la misma actitud que han tenido esta noche.

El Barça -que, no nos engañemos, visto lo visto ha dado un paso gigantesco para relevar al Madrid en el palmarés de la Copa- espera rival para su semifinal, probablemente el Valencia, que cuenta con una renta de tres goles (4-1) sobre el Levante, a defender mañana en el Ciutat de Valencia. En la otra, tal y como querían en Miranda de Ebro, el Athletic -verdugo del Mallorca- pondrá a prueba los sueños y la ilusión del increíble Mirandés. Dos “semis” realmente apasionantes.

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El “cambio de ciclo” aún debe esperar

Han pasado ya algunos días desde que se jugara el clásico por excelencia de la liga española, pero hasta hoy no había tenido la oportunidad de redactar y publicar mis valoraciones particulares sobre el mismo. Siento no ser demasiado original, pero éstas no van a diferir demasiado con respecto a lo que se ha dicho en la mayoría de los medios de comunicación neutrales.

Porque mis ojos vieron lo mismo que el resto de los mortales, incluídos los madridistas que no se dejaron llevar por el fervor a sus colores. El Barça, sobre todo en la segunda parte, le metió, una vez más, un “meneo” de campeonato a un Madrid que, no obstante, terminará el año como líder si puntúa el sábado en Sevilla.

Señor Mourinho, el triunfo blaugrana del sábado jamás se debió a la suerte, y usted lo sabe perfectamente aunque tuviera que hacer todo lo posible para ocultar la abrumadora superioridad de los jugadores sobre el campo y del tándem Guardiola-Vilanova (me alegro un montón por la progresiva recuperación de “Tito”) en la táctica.

Un repaso basado en el habitual trato exquisito al balón; en la flexibilidad del banquillo para hacer cambios tácticos y desarbolar al rival; y en la falta de cabeza tanto del portugués para elaborar el equipo (¿Coentrao de lateral derecho? Qué chiste más malo, por Dios) como de los jugadores blancos a la hora de meterse entre pecho y espalda un descompensado despliegue físico en la primera parte, lo que les llevó a caer “fundidos” en la segunda.

Suerte hubo, si acaso, en el 1-2, marcado por Xavi en colaboración con Marcelo, pero en nada más. Bueno, sí: en el gol de Benzema a los 20 segundos, tras un -inusual- error de Víctor Valdés. Pero creo que esta jugada no estaba incluída en el comentario de un técnico que, de ocho enfrentamientos contra su único rival serio, sólo ha sido capaz de ganar uno, en la prórroga y con la gran suerte -porque eso sí que fue una suerte- de encontrar un árbitro tremendamente permisivo con el juego duro que suelen practicar sus muchachos cuando ven juntos el color blaugrana, la “senyera” y la cruz de Sant Jordi.

La suerte no estuvo en lo que dijo el llamado “The Special One (¿?)” -al que, no obstante, hay que alabarle el deportivo y educado gesto de saludar/felicitar sobre el césped a Guardiola y a Vilanova-; la suerte estuvo en tener a Messi, Xavi, Iniesta, Cesc o Alexis (estos dos últimos, fichajes que juegan por sus méritos, por estar demostrando
ser unos cracks, a diferencia de los blancos); y también en poder contar con este tándem de técnicos capaces de volver loco con sus variaciones, clásico sí, clásico también, a todo un Real Madrid.

El Madrid, que tiene un pedazo de equipo, puede ser campeón de liga incluso sin ganar al Barça; sobre todo si los azulgrana no se centran, y se siguen dejando puntos tontos como los de Getafe o el Sevilla en el Camp Nou (por el penalti fallado por Messi); pero a este paso solamente será capaz de vencerles si a éstos les faltan en el mismo partido Messi, Xavi, Cesc o Iniesta (enorme, pero enorme su encuentro en el Bernabéu); o si se cruzan con el Undiano o el Mateu de turno, árbitros permisivos donde los haya en finales. Y recordemos que, además del torneo liguero, lo más probable es que ambos equipos se vuelvan a jugar también la Champions y la Copa.

Y si Mourinho no rectifica y continúa echándole las culpas al empedrado (que diría el ahora “su” Presidente de Honor), ya puede ir el Madrid rezando para que se dé alguno de estos supuestos… o para que suene la flauta y salga, antes del “choque de trenes”, el equipo sorpresa de turno capaz de “tumbar” a un Barça que, tampoco debemos olvidarlo, el próximo domingo podría proclamarse por segunda vez en tres años campeón mundial de clubes.

¿Quién es capaz de hablar ahora de “fin de ciclo”? Porque éste puede llegar pronto, incluso esta misma temporada; pero, visto lo visto, es algo que parece muy poco probable.

P.D: Señor Mourinho, por mucho que se empeñe ahora mismo su equipo no es líder de la liga, porque que yo sepa no se le ha dado por decreto alguno de los puntos por los que el sábado deberá luchar a brazo partido con el Sevilla en el Pizjuán. Ahora mismo, pese a llevar un partido más, por diferencia de goles el líder es el F.C. Barcelona.

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