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Nadal, o la trituradora de Roland Garros


Por si había la más mínima duda, DON RAFAEL NADAL -y Parera, por parte de madre- está de vuelta. Y a lo grande, en su versión más “exterminadora” sobre su superficie favorita, la tierra batida; y en su torneo fetiche: ROLAND GARROS. Así lo ha demostrado no sólo en las dos semanas que ha durado el Grand Slam parisino, sino durante toda la fase de la temporada disputada sobre polvo de ladrillo, a excepción de los cuartos de final de Roma.

Allí, probablemente por la acumulación de esfuerzos de Montecarlo, Barcelona y Madrid –Rafa no es un niño, y debía pensar en la proximidad de Roland Garros- y por la máxima inspiración mostrada aquel día por Dominic Thiem, el joven austríaco se tomó parte de la revancha por las dos finales perdidas ante Rafa, y fue muy superior al de Manacor.

Pero en París Rafa nos ha deleitado tal vez con su mejor nivel de siempre, y así ha llegado el DÉCIMO TÍTULO -de un total de quince grandes-, récord absoluto para un mismo torneo del Grand Slam en categoría masculina, antes y después de la “era Open”. Diecinueve sets a favor -no han sido 21 por la retirada de Pablo Carreño en el segundo set de los cuartos de final, ninguno en contra y sólo 35 juegos cedidos –la segunda mejor marca de juegos tras los 32 de Bjorn Borg en una de sus victorias en los años 70-; toda una bestialidad que le ha llevado a ser el primer jugador en colocar los dos dígitos en el mismo grande, tal y como hiciera anteriormente, este mismo año, en el Master 1000 monegasco y en su primera casa tenística: el Godó. O, lo que es lo mismo, EL MEJOR JUGADOR SOBRE TIERRA BATIDA DE LA HISTORIA.

No obstante lo más impresionante de todo es que, en 2017, ha regresado la “VERSIÓN TERMINATOR” de Nadal, aquella que, bien en la Philippe Chatrier, bien en la Suzanne Lenglen –las dos pistas centrales de Roland Garros-, no sólo barre tenísticamente a sus rivales sino que, además, también LOS TRITURA PSICOLÓGICAMENTE. Como hizo con Thiem, la gran sensación del año sobre polvo de ladrillo, en semifinales; o ayer, con Wawrinka, todo un tigre cuando está inspirado –y Stan lo estaba en este torneo-, pero ayer, reducido a ser un mero gatito por los “palos” y el aguante de Nadal. Leer el resto de la entrada »

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Nadal vuelve a coronarse rey de Roland Garros

Rafa Nadal sigue haciendo historia en el deporte español. El tenista manacorí ha vuelto a darnos una nueva lección de carácter al proclamarse, por sexta vez, campeón en Roland Garros, tras derrotar al gran mito del tenis mundial, don Roger Federer (7-5, 7-6, 5-7 y 6-1, tras casi cuatro horas de juego). Es su sexto título sobre la tierra batida parisina -con lo que iguala a todo un mito como Björn Borg-, y su décimo torneo del Grand Slam: seis Roland Garros, dos Wimbledon, un Abierto de Australia y un U.S. Open.

Y también es la primera vez desde que en 2001 lo hiciera Gustavo “Guga” Kuerten que el número 1 del mundo vence en el abierto francés, ya que los anteriores cinco títulos de Nadal habían llegado como número 2 y como número 4 -el primero, en 2005-; y en el de Federer en 2009 era el propio Rafa quien encabezaba el ránking. Además, el hecho de que Novak Djokovic se quedara en semifinales -memorable encuentro el disputado contra Federer- permite que Rafa mantenga, probablemente hasta Wimbledon, su cetro mundial. Aunque allí el serbio no va a tener nada fácil arrebatárselo, ya que si bien Rafa defiende su título de 2010 Djokovic hace lo propio con una ronda tan alta como la de semifinales.

De momento lo cierto es que, una vez más, Rafa Nadal se vuelve de París con la “Copa de los Mosqueteros“. Decía Tomás Carbonell en la retransmisión de TVE que ésta había sido su victoria más meritoria de todas, y estoy absolutamente de acuerdo con él. Entre otras cosas porque la moral del español, debido a las cuatro derrotas que había sufrido en otras tantas finales este año ante el invicto Djokovic le hicieron llegar con dudas; tantas que en primera ronda ante el americano Isner estuvo a punto de quedar eliminado.

EN LA FINAL, DE NUEVO EL GRAN CLÁSICO
Afortunadamente Rafa fue mejorando durante todo el torneo hasta, sin estar súper en su juego como otros años -su saque ha estado ciertamente flojo para ser el de un número uno-, plantarse de nuevo en la final, la cuarta ante un Roger Federer, su gran rival y amigo, al que todos daban por muerto pero que llegó hasta allí después de vencer a Djokovic en el que probablemente sea el mejor partido de todo el año.

Ese triunfo de Federer, además de permitirle a Nadal salvar su número 1, hizo respirar de alivio al de Manacor, ya que delante no iba a tener a su gran bestia negra del año. Sin embargo, el nivel exhibido por el suizo hacía prever que no iba a ser un rival nada fácil, como así ha sido durante gran parte del partido. Federer empezó como un ciclón, exhibiendo una excelente continuidad en su juego con respecto a la semifinal, y pronto cobró su primer “break”. Nadal, por su parte, estaba comido por las dudas, hasta el punto de que el suizo tuvo una bola de break al resto con 2-5 a su favor.

Pero entonces Rafa recordó que él es el actual número 1 mundial, subió un par de puntos la intensidad en su servicio y en sus golpes en juego -casi siempre sobre el revés de Federer-, y remontó hasta ganar el set por 7-5 gracias no sólo a los fallos del suizo, sino sobre todo a una serie de grandes golpes “marca de la casa”, especialmente con la derecha.

APARECE LA LLUVIA
En el segundo set pareció que se iba a mantener esa velocidad de crucero también porque Federer comenzó a estar especialmente romo y fallón, no sólo con su revés. Un break de salida de Rafa pareció ser la sentencia de muerte deportiva del suizo, pero Rafa permitió que se levantara hasta en dos ocasiones en esta segunda manga.

La primera, tras perder el saque con 4-3; la segunda, tras perdonar dos bolas de set con 5-4 después de haber quebrado de nuevo el servicio de Federer. Claro que en esta ocasión la lluvia le echó una mano inestimable a Federer. El líquido elemento apareció justo cuando Rafa perdonó su primer “set point” provocando la suspensión del choque; y cuando diez minutos más tarde los jugadores regresaron a pista el suizo sacó de nuevo su genio ante un frío Nadal para equilibrar un set que, sin embargo, volvió a caer del lado español en el “tie break”.

ORGULLO DE CAMPEONES
Dos sets a cero, y misión casi imposible para Federer. El bajón moral de la leyenda helvética fue aún más notorio que en el segundo set, hasta el punto de que Nadal empezó a tocar ya la copa cuando adquirió una ventaja de 4-2. Mas entonces Roger se tranquilizó, y recordó no sólo al jugador que ha conquistado 16 “Grand Slams” y el título oficioso de mejor jugador de la historia, sino sobre todo al que había llegado a la final durante el presente año. El servicio y la enorme variedad de golpes de Federer desquiciaron a Nadal, que perdió el set por 5-7 y, en el primer juego del cuarto, se vio con 0-40 en contra. Peligro extremo.

La condición de número uno de un deportista no se mide tanto cuando éste se encuentra en estado de gracia sino, especialmente, cuando se encuentra bajo presión. Y Nadal recordó su rango cuando cinco grandes puntos consecutivos le sacaron del apuro, y fueron el preludio del mejor set que el manacorí ha jugado en todo este año. Esa remontada le dio una confianza increíble en su juego que, al estilo del de Federer en la segunda mitad de la manga anterior, empezó a llenarse de golpes ganadores de todo tipo: derechas, reveses, voleas… hasta algún que otro “ace”. El resultado, 6-1, sellado con un revés de Federer que se marchó fuera.

Nadal recibió la “Copa de los Mosqueteros” de manos de un bicampeón como Jim Courier. De esas suma ya seis para un total de diez “grandes”, más 100 semanas al frente de la clasificación de la ATP, cuyo liderato reconquistó hace justo un año. Éste podrá mantenerlo o no a partir de ahora -repetimos, Djokovic lo sigue teniendo bien pero ya no tan fácil-; pero de lo que no nos cabe la menor duda es de que la “leyenda Nadal” continúa, yendo todavía para largo.

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Roland Garros 2010: Nadal, de nuevo campeón y de nuevo número 1 mundial

Las lesiones y un imponente Robin Soderling hicieron que Rafa Nadal se tomara el año pasado un “descansito” en su desfile de triunfos en Roland Garros; las lesiones asimismo provocaron que, poco después, el balear perdiera sin oponer resistencia la corona de la ATP en beneficio del excelso Roger Federer. Pero esta tarde París le ha devuelto a Rafa lo que le “quitó” hace un año, y ante el mismo rival que rompió la racha de victorias en la tierra parisina.

Este año Soderling, que ha repetido el papel de hace 365 días aunque con los tenistas cambiados en el ranking -eliminar al número 1 y perder con el 2 en la final, no ha podido hacer nada ante un ciclón llamado Rafa Nadal, que ha logrado sobre la pista central Phillipe Chatrier su quinto título en Roland Garros; su séptimo trofeo de un “Grand Slam” -Wimbledon 2008 y Australia 2009 también adornan su palmarés-; su sexto año consecutivo ganando al menos un grande; y, no sé si lo más importante pero sí lo más significativo: volver a recuperar la cabeza del tenis mundial en detrimento de un Roger Federer que este año no ha podido con el tenista sueco.

Pero hay un más: Nadal se convierte en el primer tenista en conseguir ganar en el mismo año los cuatro mejores torneos sobre tierra batida: Roland Garros y los tres Masters 1000 (Montecarlo, Roma y, desde 2009, Madrid).

El resultado de la final ante Soderling deja bien a las claras quién es el mejor: 6-4, 6-2 y 6-4. Ni un solo set ha cedido Rafa en todo el torneo, algo impresionante. Pero en sus inicios parecía que el partido iba a ser más duro, aproximadamente como se esperaba. Hasta el 2-2 del segundo parcial cualquiera podía haber estado por delante. Nadal aprovechó una de sus opciones de break en el primer set para ganar por 6-4, pero Soderling también tuvo varias, tanto en la primera manga como en los juegos iniciales de la segunda.

Entonces apareció el gran Rafa quien, con un juego combinando grandes golpes y una constancia que derrumbó a su rival, logró seis juegos consecutivos que lo llevaron al 6-2 en el segundo set y al 2-0 en el tercero, en el que se hizo con el servicio de soderling nada más empezar. De ahí en adelante, sobriedad con su saque para consumar la revancha de 2009, para volver a reinar en París, y para volver a tener por detrás suya a todos y cada uno de los tenistas del ranking mundial.

Y a poco que Rafa lo haga medianamente bien en Wimbledon -donde, al no haber participado el año pasado no resta puntos bajo ningún concepto-, es más que probable que, como sucediera en 2008, consiga mantener tan privilegiada posición hasta el final del año; porque de aquí a noviembre tan sólo tiene que defender, de los resultados importantes, los puntos de las semifinales del US Open y los de la final del Masters 1000 de Shanghai.

En resumidas cuentas, vuelve a haber motivos para soñar y para disfrutar, pese a que hace tan sólo dos meses todos los seguidores de Rafa, aunque confiábamos en su “regreso” tarde o temprano, lo viéramos más negro que otra cosa. Enhorabuena, Rafa; enhorabuena, campeón.

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