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Cronología de la 5ª Copa Davis para España, a través de Diario Siglo XXI

El equipo español masculino de tenis ha conseguido este fin de semana su quinto triunfo en la Copa Davis, al derrotar en la final disputada en el Estadio Olímpico de Sevilla a una combativa Argentina, por el resultado global de 3 victorias a 1.

Servidor de ustedes ha tenido la inmensa fortuna y el enorme placer de poder vivir “in situ” este hito histórico como periodista acreditado para DIARIO SIGLO XXI, y por ello qué mejor forma de presentar todo lo ocurrido sobre la pista construida en el recinto de la Isla de La Cartuja que dejando los enlaces de todas mis crónicas publicadas a lo largo de estos tres días:

NADAL CUMPLE, DELEITA Y DA VENTAJA A ESPAÑA

A LA HEROICA SIEMPRE GANA FERRER

ARGENTINA APLAZA LA FIESTA ESPAÑOLA

FELICIANO LÓPEZ: “POSIBLEMENTE HAYA SIDO MI PEOR PARTIDO EN COPA DAVIS

“ROCKY” NADAL SENTENCIA LA DAVIS

NADAL: “HA SIDO LA MEJOR FORMA DE TERMINAR LA TEMPORADA”

CONCLUSIONES DE UNA NUEVA FIESTA DEL TENIS EN SEVILLA

Desde aquí no me queda otra que felicitar al cuarteto de jugadores formado por Rafa Nadal, David Ferrer, Feliciano López y Fernando Verdasco; y al capitán, Albert Costa, por este nuevo triunfo brindado al deporte español en general y al tenis en particular.

ENHORABUENA, PENTACAMPEONES.

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2003, el primer -y realmente duro- precedente moderno entre España y Argentina en la Davis

(Artículo posteriormente publicado y ampliado por mí mismo en DIARIO SIGLO XXI)

Cuando se habla de la historia de los enfrentamientos en la Copa Davis entre España y Argentina todos solemos aludir al “marplatazo” de 2008, por ser el más reciente, el más sonado y también la victoria más espectacular de España en el torneo de la “ensaladera”, junto a la de este año en Estados Unidos, en los cuartos de final.

Pero aquella final -de la que los albicelestes buscan ahora una revancha que esperemos que no se produzca- no ha sido el único duelo entre ambos combinados. No es que éstos hayan abundado a lo largo de la historia de la competición, porque tan sólo ha habido dos más; pero el segundo de ellos -el primero en la era moderna del tenis, tras el triunfo de España en la 3ª ronda de 1926, celebrada en el R.C. de Tenis Barcelona- es una buena muestra de lo que le podría esperar a nuestros jugadores en apenas 24 horas.

Hablo de la durísima semifinal de 2003, disputada en los exteriores del Palacio de los Deportes “José Mª Martín Carpena”, la sede del Unicaja. Allí Argentina a punto estuvo de sorprender a una España que llegaba como clara favorita, y que a punto estuvo de sucumbir ante un equipo que sacó su orgullo hasta límites realmente insospechados.

Hasta el momento, el devenir de España en la competición durante 2003 había sido bastante plácido. Tras dos años perdiendo cada vez que se jugaba fuera de casa -ese hándicap todavía no se había solucionado, aunque no le quedaba demasiado-, el sorteo volvió a deparar un recorrido bastande dulce, con muchas eliminatorias jugando como locales. Así Bélgica y Croacia sucumbieron por sendos 5-0 en Valencia y Sevilla -en el Centro de Tecnificación “Blas Infante” de Sevilla Este, no en el Estadio Olímpico-; pero en la semifinal todo fue bastante diferente.

La composición del cuerpo técnico, con respecto al título de 2000, había sufrido ciertos cambios: del G-4 se pasó al G-3 que ganaría de nuevo la Davis un año más tarde: permanecían Josep Perlas y Juan Bautista Avendaño, mientras que se incorporaba el ex tenista profesional y subcampeón olímpico en Barcelona 92 Jordi Arrese, que era quien ejercía oficialmente de capitán.

Y sobre la pista, un número 1 mundial por entonces como Juan Carlos Ferrero; un “crack” como Carlos Moyà que, tras quedar fuera de la final de 2000 perseguía con toda su alma una Davis; y dos de los mejores jugadores españoles de siempre sobre tierra: Álex Corretja y el actual capitán, Albert Costa. Es decir, tres de los cuatro componentes de la histórica final de hacía tres años -sólo faltaba Balcells-; y tres campeones de Roland Garros: Moyà en 1998, Costa en 2002 y Ferrero el mismo 2003; además de un doble finalista -98 y 2001- como Corretja.

Es decir, que se suponía que debíamos ganar con facilidad, toda vez que en Argentina habían causado baja para aquella eliminatoria sus dos primeras figuras: Guillermo Coria y el superviviente en 2011 Nalbandián, el “Rey David”. Y así parecía que iba a ser cuando, en el primer partido, Ferrero “despachó” a Gastón Gaudio, futuro campeón de Roland Garros, por 6-4, 6-0 y 6-0.

Pero todo comenzó a complicarse cuando Carlos Moyà se vio literalmente sorprendido por Mariano Zabaleta en los dos primeros sets del segundo encuentro, favorables para el argentino por 5-7 y 2-6. Afortunadamente para España, Zabaleta se lesionó en el tercer set y, pese a que pudo continuar, no fue capaz de evitar la fácil remontada del mallorquín: 6-2, 6-0 y 6-1.

La mejora de los argentinos quedó patente en el partido de dobles, con la victoria de Agustín “el Gordo” Calleri y Lucas Arnold sobre Corretja y Costa (3-6, 6-1, 4-6 y 2-6); y se confirmó cuando, sorpresivamente, en el primer encuentro del último día Calleri -sustituto de Zabaleta- pasó por encima de Ferrero (4-6, 5-7 y 1-6) metiendo el miedo en el cuerpo tanto al equipo español como al público que llenaba la pista construída para la ocasión.

Toda la presión, en el partido decisivo, era para Carlos Moyà; pero el mallorquín olvidó las negativas sensaciones del primer día mientras Zabaleta anduvo sano. Moyà estuvo realmente “torero” y fue muy superior a Gaudio (6-1, 6-4 y 6-2), demostrando su calidad y clasificando a España para su cuarta final de la Copa Davis, de nuevo ante Australia aunque, esta vez, en plenas Antípodas.

Fue la final del republicano himno de Riego; un duelo -revancha del 2000- que se acabó perdiendo por 3-1, pero en el que España, sobre la hierba instalada en el Rod Laver Arena (Melbourne), dio la cara como los buenos en la peor superficie posible para los nuestros -gran victoria de Moyà sobre Mark Phillipoussis y ajustadísimas derrotas de Ferrero, llegando al quinto set en sus dos partidos- y empezó a ver que también se podía ganar fuera de casa, como demostraría a partir del año siguiente.

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El año en el que se rompió el tabú de la Davis

MI PARTICULAR MEMORIA DEPORTIVA (33)

Se acerca ya la apasionante final de la Copa Davis entre España y Argentina en la “ciudad talismán” de Sevilla. Desde el viernes 2 hasta el domingo 4 servidor de ustedes, ya debidamente acreditado, estará en el Estadio Olímpico presenciando “in situ”, para DIARIO SIGLO XXI, la evolución de los Rafa Nadal, David Ferrer, Feliciano López y Fernando Verdasco, que tendrán unos durísimos oponentes en los albicelestes Juan Martín Del Potro, David Nalbandián, Juan Mónaco o Eduardo Schwank.

Y para ir abriendo boca, qué mejor que recordar la primera “ensaladera” conquistada por el tenis español, en el inolvidable mes de diciembre de 2000. Hemos hablado ya de la final de 2004, también en Sevilla, así como del “marplatazo” de 2008; pero nos faltaba hacerlo de la más importante, la más emotiva, la victoria que abrió este ciclo victorioso del equipo español, en los albores del siglo XXI.

Después de las finales de 1965 y 1967 perdidas ante Australia en tierras oceánicas -con los Santana, Orantes, Gisbert o Arilla-, el tenis español apenas si pudo paladear un par de semifinales desde el inicio del Grupo Mundial. En 1999, el último año de Manolo Santana como capitán, se perdió con Brasil en primera ronda en Lérida -última derrota de España en casa hasta el día de hoy-, y la presencia en el Grupo Mundial se tuvo que salvar en Nueva Zelanda.

La Federación Española decidió que era el momento de dar un golpe de timón, y por ello relevó al histórico jugador para poner en su lugar a un grupo de entrenadores encabezado por Javier Duarte, que se vino a llamar G-4: Jordi Vilarò, Josep Perlas, Juan Bautista Avendaño y el propio Duarte. Había que intentar como fuera hacer algo importante en la Copa Davis, porque ya tocaba. Para ello se debían dar un par de condiciones: encontrar un buen “dobles” y un buen sorteo; y ambas se cumplieron.

Lo primero llegó con el descubrimiento de Joan Balcells, el “Oso”; un tenista barcelonés de 25 años que apareció en escena en la dramática eliminatoria de permanencia de Nueva Zelanda; y que en 2000 formó junto a Álex Corretja la pareja para la Davis que el tenis español venía buscando desde los años de Emilio Sánchez Vicario y Sergio Casal. Ello, unido al surgimiento de Juan Carlos Ferrero y a la competitividad de los Corretja, Carlos Moyà o Albert Costa iban a hacer de España un equipo muy a tener en cuenta.

Lo segundo también salió a pedir de boca: un sorteo en el que se dio la circunstancia de que España iba a terminar jugando las cuatro eliminatorias en la tierra batida nacional, comenzando un período de fortaleza como locales que aún hoy no ha finalizado. Murcia, Málaga y Santander vieron como los nuestros “despachaban” cómoda y respectivamente a Italia, Rusia y Estados Unidos -a éstos por 5 a 0-; y España, por vez primera desde 1967, se clasificaba para jugar la final de la Copa Davis, para la que eligieron una ciudad señera como Barcelona, y un excelente recinto como el Palau Sant Jordi.

El rival, como en los años del blanco y negro, iba a ser Australia; una nación histórica donde las haya en la Davis, que llegaba como vigente campeona… pero que era plenamente consciente del hándicap que iba a suponer jugar como visitante. De aquel legendario equipo de los 60 sobrevivía John Newcombe, ahora como capitán; mientras que sobre la pista España debía superar a jugadores de la talla de un jovencísimo Lleyton Hewitt, Patrick Rafter, Mark Woodforde y Sandon Stolle -hijo de otro “verdugo” de los españoles como Fred Stolle-, que reemplazaba al otro “Woodie”, Todd Woodbridge, quien por esas fechas se disponía a ser padre. España, por su parte, presentó a Juan Carlos Ferrero, Álex Corretja, Albert Costa y Joan Balcells; debiendo tomar el G-4 la dura decisión de prescindir de Carlos Moyà.

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Todo estaba preparado en el Sant Jordi para disfrutar con el triunfo de los nuestros. Casi 17.000 personas, incluyendo un buen número de los “Fanatics” australianoa, gozaron de una fiesta de tres días, que comenzó con una durísima batalla entre Albert Costa y Lleyton Hewitt. El actual capitán del equipo español tuvo contra las cuerdas al número 1 australiano, pero acabó cediendo en cinco sets, por 6-3, 1-6, 6-2, 4-6 y 4-6. Afortunadamente, Juan Carlos Ferrero y los problemas físicos de Patrick Rafter igualaron la contienda. El valenciano ganaba por 6-7, 7-6, 6-2 y 3-1, cuando el doble ganador del US Open debió abandonar el partido. El primer día terminó 1-1.

Como en otras tantas eliminatorias, el partido de dobles iba a tener una importancia capital. España se guardaba las dos últimas balas de individuales en caso de una previsible derrota, pero la perspectiva de un 1-2 el último día inquietaba en las huestes de Duarte y los demás. Sin embargo, aquel sábado se respiraba un olor especial; primero porque Corretja y Balcells se habían mostrado como una pareja muy fiable -dos victorias y una derrota-; segundo por el “plus” especial de jugar en casa; y tercero porque delante no estaban los “Woodies” al completo, “sólo” dos grandes doblistas pero que apenas jugaban juntos en el circuito: Woodforde y Stolle. El resultado de todo esto fue una gran victoria de la pareja española, que se deshizo de los australianos por un triple 6-4, poniendo la Davis casi en nuestras manos.

El domingo debíamos rematar la faena, preferentemente con Ferrero o, si no, con Corretja, que de resultar necesario iba a reemplazar a Costa para decidir ante Rafter… o quien le reemplazara. Pero había que terminar a la primera, y eso fue lo que hizo “Juanqui” en cuatro memorables sets ante Hewitt. El último revés paralelo aún permanece guardado en las retinas de los buenos aficionados al tenis, ya que con él se completó un histórico marcador de 6-2, 7-6, 4-6 y 6-4, saliendo Ferrero a hombros cual estrella de la tauromaquia.

Con un adolescente Rafa Nadal como abanderado, el equipo español cumplió por fin con el sueño de generaciones y generaciones de tenistas de nuestro país: levantar la Copa Davis, la primera de las cuatro que, hasta la fecha actual, adornan las vitrinas de la Real Federación Española de Tenis. Ojalá este fin de semana, con Nadal también como “abanderado”, esta vez sobre la cancha, caiga la quinta.

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Federer, “maestro” por sexta vez

Se dice que los viejos rockeros nunca mueren. Roger Federer no es que sea demasiado mayor ni mucho menos, pero a sus 30 años se le considera como un poco de vuelta en el mundo del tenis. Sin embargo, a la que puede aprovecha para continuar obsequiándonos con lecciones tan puntuales -cada vez más- como magistrales -siempre-.

Y eso precisamente es lo que ha hecho al conquistar esta tarde su sexta Copa Masters -el Masters de toda la vida- tras derrotar en la final, disputada en el O2 Arena de Londres, a Jo Wilfried Tsonga por 6-3, 6-7(4) y 6-3. Federer se convierte así en el tenista con mayor número de Masters de la historia, uno más que los legendarios Pete Sampras e Ivan Lendl, en su final número 100 de un torneo de la ATP, de las que ha ganado 70.

En un año en el que Novak Djokovic -sobre todo- y Rafa Nadal le han impedido “acceder” a los Grand Slams, el suizo ha aprovechado los bajones físicos de ambos en el final de temporada para decir “aquí estoy yo, y aquí voy a seguir estando”, primero conquistando el Masters 1000 de París-Bercy, y posteriormente la cita de los maestros, ambos triunfos ante Tsonga. Esto le posibilita terminar 2011 como número 3, adelantando de nuevo al también “tocado” Andy Murray.

Federer, que viendo a sus dos máximos rivales se atisbaba como favorito para reeditar el título de 2010, y que accedió a la final a costa de David Ferrer, aprovechó la oportunidad que le dio Tsonga para apuntarse un “break” decisivo, en el octavo juego del primer set. Hasta entonces el francés le estaba manteniendo el pulso, e incluso se pudo decir que estaba siendo mejor. Pero una vez más quedó demostrado que si hay alguien a quien no debes regalarle nada es a Roger, que sentenció en el juego siguiente con su saque, ganando la primera manga por 6-3.

El de Basilea dispuso de su saque para cerrar el partido con 5-4 en el segundo parcial, pero hasta los más grandes sufren alguna vez de nerviosismo, el que aprovechó Tsonga para recuperar el saque cedido en el quinto juego, y seguir vivo en un set que acabaría llevándose en el desempate, por 6-7(4), tras salvar una bola de partido -con su servicio, eso sí-.

La mayor fortaleza atlética de Tsonga hacía pensar por momentos que el francés se iba a alzar por el título por agotamiento físico de su rival. No fue así, ya que su inexperiencia terminó por pesar bastante más. Federer decidió arriesgar lo justito, jugando con el nerviosismo de Tsonga y a la espera, como siempre, de aprovechar su ocasión.

Y ésta llegó, como en la manga inicial, en el octavo juego, en el que Roger logró el “break” decisivo. Más tranquilo, Federer resolvió con su saque en plan campeón, como en sus mejores tiempos. El 6-3 definitivo no vino a hacer sino justicia, y no porque Tsonga no se mereciera haber ganado, sino porque habría sido moralmente injusto que Federer, huérfano de Grand Slams en 2011, hubiera terminado el año sin dejar su huella. La huella de un verdadero maestro del tenis.

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Sevilla volverá a tener una final de la Copa Davis

Rafa Nadal, salvo lesiones que nadie desea, regresará al lugar donde se dio a conocer al tenis mundial. El estadio Olímpico de La Cartuja volverá a albergar la final de la Copa Davis toda vez que, como en 2004, la Federación Española ha elegido a Sevilla como sede del enfrentamiento que, esta vez, medirá a España y a Argentina, del 2 al 4 de diciembre.

Finalmente la elección se confirmó un día antes de lo inicialmente acordado, aunque realmente todo se sabía desde ayer por la tarde, cuando el máximo organismo del tenis español hizo una serie de filtraciones más o menos extraoficiales que posibilitaron que la noticia fuese “vox populi” en el mundo del deporte nacional. El presidente, José Luis Escañuela, lo ha hecho oficial esta mañana en su comparecencia ante los periodistas junto al alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, en el ayuntamiento hispalense.

Sevilla se ha impuesto a última hora a la que todo el mundo consideraba favorita, Valencia, algo que, lógicamente, no ha gustado absolutamente para nada ni a la federación valenciana ni a la alcaldesa Rita Barberá, que han venido a insinuar poco menos que la final se la han dado a Sevilla porque el presidente de la española es sevillano, y les ha puesto todas las trabas posibles cambiando los requisitos iniciales pedidos a la capital de la Comunidad Valenciana.

Lo que Rita Barberá no dice -o no quiere decir- es que la organización de la final se la han dado a Sevilla no ya por disponer de un recinto con más del doble de capacidad del que proponían ellos (los 25.000 largos de la pista a construir en el Olímpico contra los 12.000 del velódromo Luis Puig), sino sobre todo porque, al contrario del consistorio hispalense -que se ha volcado y bien-, el ayuntamiento de Valencia ha pasado absolutamente por alto el tema de la financiación y del apoyo de las instituciones públicas valencianas para con el evento.

El ayuntamiento de Sevilla sí que ha aceptado con los ojos cerrados pagar el canon exigido de aproximadamente un millón de euros -de los cuales se recuperará de entrada la cantidad correspondiente al 50% de la venta de abonos, según Escañuela-; y es por eso por lo que Sevilla, ciudad talismán donde las haya para el deporte español, tendrá la oportunidad de gozar, siete años más tarde, de la gran final de la Copa Davis, señora Barberá. Y nosotros que la disfrutemos.

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Copa Davis 2008: España superó a una confiada Argentina en la “guerra de Mar del Plata” (2ª parte)

MI PARTICULAR MEMORIA DEPORTIVA (30/2)

Continuamos recordando, a tres días de la elección de la sede de la final de la Copa Davis 2011 entre España y Argentina, lo que ocurrió hace tres años, en el polideportivo “Islas Malvinas”, de Mar del Plata, entre estos dos mismos equipos. Nos habíamos quedado, tras lo publicado hace dos semanas, en la segunda jornada, la del vital partido de dobles con 1-1 en el cómputo global.

Cuando los jugadores saltaron a la pista, todo lo parecido ambientalmente hablando con respecto al día anterior fue pura coincidencia. No es que en la primera jornada de individuales el público albiceleste estuviera apagado, para nada; pero la cómoda victoria de Nalbandián sobre Ferrer posiblemente les acomodó un poco y les hizo pensar que aquello ya estaba ganado, con lo que en el segundo encuentro “aflojaron” un poco.

Por eso en el “doble” las “barras bravas” argentinas decidieron poner toda la carne en el asador, y desplegar todo su arsenal de ruido, cánticos de ánimos… y también cánticos provocativos hacia el rival, como si se jugase un partido de fútbol de la máxima. Aunque frente a ellos estaba un grupito reducido de españoles que no se arrugaron y que, como se podrá comprobar posteriormente, les plantaron cara y de la buena.

España, como se esperaba, puso en liza a su pareja más fiable, Feliciano López y Fernando Verdasco; mientras que el capitán argentino hizo un cambio de última hora. Alberto Mancini no respetó la pareja acordada inicialmente, y con el empate en el marcador colocó, al lado de Agustín el “Gordo” Calleri, a su líder, David Nalbandián en lugar de José “el Chucho” Acasuso, quien había venido realizando un papel bastante digno junto Calleri en los torneos anteriores.

Ni que decir tiene que fue un partido durísimo y larguísimo, de esos que se cuecen a fuego lento y con mil y una variables en cada set. Los dos primeros se desarrollaron de forma similar, cayendo uno para cada equipo con el mismo tanteo, 7-5. En el inicial, Verdasco perdió su saque en el undécimo juego y el set cayó para los locales; pero en el siguiente quien cedió el servicio “in extremis” fue Nalbandián gracias a dos errores de Calleri, “volando” la manga para los nuestros.

Fue, sin embargo, en el tercer set en el que se vivió la mayor cantidad de pasiones de todo el encuentro, y de todo el fin de semana. “Feli” y Verdasco estuvieron toreros y se pusieron 5 juegos a 1; pero los argentinos sacaron su orgullo y todo su arsenal, y fueron remontando hasta forzar un “tie break” en el que se adelantaron también por cinco a uno, quedándose a dos puntos de consolidar el tremendo golpe psicológico que le estaban dando a los españoles.

EL PÚBLICO SE PASA TRES PUEBLOS
¿Cómo se llegó a aquel extremo? Gracias a la comunión entre jugadores y aficionados. Argentina no jugaba con 2, sino con todos los miles de personas que se daban cita en el pabellón. Si ya de por sí el público se estaba comportando de forma realmente apasionada, durante la remontada albiceleste la pasión fue trocando en marrullería y malos modos, por no hablar directamente de antideportividad.

Los cánticos contra los jugadores españoles se multiplicaron, algunos con más guasa –“Tiene mieeeedo, Verdasco tiene mieeeedo”, gritaban a un “Fer” fallón, a ritmo de un conocido gran éxito en inglés de los 80-, pero otros con un alto contenido de insultos –“A estos p… les tenemos que ganaaaar”-; además de gritar cada vez que alguno de los dos españoles se disponía a sacar, todo ello con la complacencia del juez de silla.

EL “NOOO” ESPAÑOL QUE CAMBIÓ LA SUERTE DEL PARTIDO
Pero entonces, cuando absolutamente nadie lo esperaba, los argentinos recibieron de su propia medicina. Se disponía a ejecutar Nalbandián su segundo servicio para ponerse con 6-1, después de haber fallado el primero, cuando desde la grada de los españoles alguien exhaló, con toda su alma, un “¡nooooo!” similar al de la afición argentina, justo antes de que la raqueta del “Rey David” contactara con la bola. Doble falta, y 5-2. Los jugadores locales protestaron pero el juez de silla estuvo coherente: si se lo había permitido a los “ultras” porteños, también debía hacer lo mismo ahora. Ni que decir tiene que el público argentino soltó hacia la persona que había gritado todos los insultos que los lectores se puedan imaginar, lo que provocó que el partido anduviese parado un par de minutos.

La acción del aficionado español actuó de revitalizante para los nuestros, que enlazaron otros cinco puntos consecutivos y se llevaron el set por 6-7, gracias a que “Feli” estuvo demoledor con sus saques, y Verdasco, “respondiendo” a la hinchada local, se sacó un globo magistral ante Calleri con 5 iguales, y resolvió luego con su saque, dejando “KO” tanto a la pareja argentina… como al público. Tanto fue así, que el cuarto set cayó también del lado español, esta vez con mayor claridad, por 3-6, con un sensacional resto de revés con el que Feliciano López puso fin a la batalla más cruenta y más decisiva de toda la “guerra de Mar del Plata”.

TODO EN MANOS DE VERDASCO EL DOMINGO
España afrontaba la jornada final ganando por 2-1, y con el convencimiento de que la Davis, la primera ganada fuera de nuestro país, prácticamente estaba en el bote. Más cuando se supo que Del Potro, tras acabar el viernes muy tocado, no estaría disponible para esa última jornada de individuales. Para medirse a Fernando Verdasco, sustituto de David Ferrer, Mancini alineó a todo un “terrícola” –especialista en tierra batida- como José Acasuso.

Pese a estar en territorio hostil –aunque el público esta vez se dedicó exclusivamente a animar a su jugador-, se preveía una victoria fácil de Verdasco, más aún cuando ganó el primer set por 3-6. Pero el “Chucho” sacó la garra y no le puso fácil la sentencia a España porque se hizo con las dos siguientes mangas, 7-6 y 6-4; mas fue el canto del cisne para Argentina. “Fer”, como le llaman sus amigos, consciente de que a Nalbandián sería muy difícil ganarle en el quinto y definitivo punto, se reactivó y le dio la Copa Davis a España al vencer en las dos últimas mangas por 3-6 y 1-6 a un Acasuso que hizo todo lo que pudo para evitar el descalabro de Argentina, pero que no lo consiguió.

Con un sensacional “drive” de zurda de Verdasco se cerró la historia de esta heroica victoria de España en la Copa Davis, la tercera de un total de cuatro hasta la fecha; una final que Argentina comenzó a perder el día en el que se lesionó Nadal, y que terminaron de ganarle dos zurdos que no están entre los mejores jugadores del mundo, pero que cuando llega la Davis, y más en pistas duras, se transforman y llegan a ser verdaderos artistas de la raqueta: Feliciano López y Fernando Verdasco.

Este año, ocasión para la revancha albiceleste. Nadie da un duro por ellos porque han de venir a España, a “nuestra” tierra batida, y con Nadal en el equipo. Pero… y si Nadal volviera a lesionarse, ¿qué ocurriría esta vez? Sea como fuere, lo veremos del 4 al 6 de diciembre, donde el próximo viernes día 7 decida la Federación Española: Valencia o, como en 2004, el estadio de La Cartuja de Sevilla.

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Copa Davis 2008: España superó a una confiada Argentina en la “guerra de Mar del Plata” (1ª parte)

MI PARTICULAR MEMORIA DEPORTIVA (30/1)

El equipo español de tenis recibirá a Argentina del 4 al 6 de diciembre en la final de la Copa Davis, para la que se clasificó el pasado fin de semana tras deshacerse de Francia en la eliminatoria de semifinales celebrada en la Plaza de Toros de Córdoba; mientras que los sudamericanos dieron buena cuenta en Belgrado de la Serbia de un tocado Novak Djokovic.

Sinceramente, estoy encantado de que sean los argentinos nuestros rivales en la final, primero porque es en España; segundo, porque evitamos al gran “ogro” de la temporada, Djokovic, y en su país; y tercero, porque debo confesar que a mí me encanta el morbo. Y tras lo que ocurrió hace tres años en la final de Mar del Plata, sin negar el favoritismo de los nuestros en esta ocasión, queda claro que Argentina va a acudir a Valencia, Sevilla, Madrid… con enormes ganas de revancha.

En 2008 el equipo capitaneado entonces por Emilio Sánchez Vicario, después de ganar a Estados Unidos en la semifinal disputada en la Plaza de Toros de Las Ventas (Madrid), debía rendir visita a los albicelestes para intentar hacerse con su tercera “Ensaladera”, toda vez que el último enfrentamiento hasta la fecha, en la semifinal de 2003, había tenido lugar en Málaga.

Los argentinos, liderados como ahora por Juan Martín Del Potro y David Nalbandián, y tradicionalmente potentes en tierra batida, decidieron “renunciar” a su superficie favorita para no dar facilidades a Rafa Nadal, escogiendo un tipo de pista de las consideradas duras, bastante rápida, instalada en el polideportivoIslas Malvinas”, de la ciudad bonaerense de Mar del Plata.

Las posibilidades de España, además, sufrieron a priori un duro golpe con la baja, escasos días antes de la final, de un lesionado Nadal, que sufrió unos problemas físicos que previamente le habían impedido disputar la Copa Masters.

Argentina suspiró aliviada. Nalbandián y Del Potro, que tras ganar al ruso Davydenko y darle a los suyos el punto decisivo en la semifinal había vacilado un poco a los españoles diciendo que “le sacarían a Nadal los calzones del orto” (el “orto”, para quien no lo sepa, es la parte del cuerpo humano ubicada allá donde la espalda pierde su nombre), no tendrían enfrente al número 1 mundial, vencedor aquel año en Roland Garros, Wimbledon y los Juegos Olímpicos de Pekín, entre otros torneos.

Pero lo que aún no sabían los argentinos era que la ausencia del gran líder del tenis español, contrariamente a lo que creían, iba a resultar sumamente perjudicial para sus intereses. La baja de Nadal les obligó a “comerse” con patatas fritas una superficie en la que, si bien no eran malos, no se encontraban tan a gusto como en el llamado polvo de ladrillo. Pese a que intentaron cambiarla, ya no podían dar marcha atrás… y en el equipo español se encontraban dos notables especialistas en pistas rápidas como Feliciano López y Fernando Verdasco, completando la alineación David Ferrer y Marcel Granollers.

PRIMERA JORNADA: ESPAÑA AVISA
No obstante, en Mar del Plata seguían confiando en un fácil triunfo de los suyos, más aún cuando “el Rey” David Nalbandián pasó por encima de su tocayo Ferrer en el partido inicial. El alicantino se encontraba en una importante crisis deportiva, y fue arrollado sin contemplaciones por el líder argentino (pese a que ejercía, por ránking, de número 2), que le venció por 6-3, 6-2 y 6-3.

Pero todo comenzó a cambiar cuando, en el segundo encuentro, un artista consumado como Feliciano López tuvo que medirse a uno de los mejores jugadores del año, un “Top-Ten” como Juan Martín Del Potro, número 1 albiceleste. Emilio Sánchez Vicario era un perfecto conocedor de la capacidad de “Feli” para motivarse en los ambientes más hostiles (y el público argentino que abarrotó durante los tres días el polideportivo “Islas Malvinas” era netamente futbolero, con todo lo que ello supone), y por ello alineó al toledano en los individuales del primer día.

Pese a perder el primer set por 6-4, “Feli” no se vino abajo; y en dos mangas de verdadero infarto, resueltas ambas en el “tie break”, le dio la vuelta a un partido que remató en el cuarto por 3-6 ante un Del Potro que acabó algo tocado física y, por qué no decirlo, también moralmente.

El final de la primera jornada nos resumió lo que sería la tónica del resto de la eliminatoria: España estaba contra las cuerdas, pero seguía viva. Y el siguiente punto en juego, al día siguiente, sería lo más parecido a la madre de todas las batallas: el partido de dobles, para muchos el que decanta la balanza en gran parte de los enfrentamientos en la Davis.

(CONTINUARÁ…)

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El “Invencible Djokovic” también se lleva el U.S. Open

En realidad, este titular es incorrecto estrictamente, puesto que en 2011 el serbio ha concedido dos derrotas, ante Federer en Roland Garros y ante Murray -ésta por lesión- en Cincinnati; pero es un fiel reflejo de lo que Novak Djokovic está viviendo en este mágico año para él, sobre todo si se enfrenta a Rafa Nadal.

No sabemos si esto que está haciendo desde que comenzara la temporada será moda de un año o si, por el contrario, es el comienzo de una era del terror en el tenis superior a la de Roger Federer y a la de Pete Sampras; pero lo cierto es que es para enmarcar. Lo último, su tercer Grand Slam del año, el Abierto de Estados Unidos, ante nuestro Rafa (6-2, 6-4, 6-7 y 6-1), en uno de los mejores partidos de todo 2011.

Y eso que Rafa comenzó 0-2 arriba; o, mejor dicho, “Nole” empezó 0-2 abajo porque desde ese momento, el serbio arrancó y pasó como una moto por encima del mallorquín en la primera manga, en la que Nadal comenzó a mostrar su gran debilidad, la que le terminaría costando el 75% de la final: su debilidad en el servicio. Total, 6-2.

La segunda manga empezó de igual forma; incluso Rafa tuvo un punto para el 0-3; mas Djokovic de nuevo reaccionó y le dio la vuelta al set. Pero esta vez no se marchó como en el anterior, porque Rafa comenzó a jugar al resto más o menos igual que su rival cuando sacaba él. Una sucesión de “breaks” y “contrabreaks” con puntos ciertamente vistosos; pero el set, como el primero, acabó en manos balcánicas (6-4).

Y lo que se vio en el tercer set pasará, sin duda, a los anales de la historia del tenis. Dejemos a un lado la cantidad de roturas de servicio que continuó habiendo por ambas partes: fue el mejor set de todos los años que llevo viendo tenis, que ya empiezan a ser unos cuantos. Magia a ambos lados de la pista, especialmente por parte de Rafa, que salvó un 6-5 y saque de Djokovic para seguir vivo y que le ganó el set al serbio en el desempate.

Djokovic comenzó a sentir el peso de la presión sobre sus espaldas, nunca mejor dicho. El infernal ritmo al que ha venido jugando durante todo el año provocó que la espalda de “Nole” se resintiera y que el serbio solicitara la presencia del fisioterapeuta, en un gesto que muchos interpretaron como una treta para enfriar el partido pero que yo, sin dejar de pensar que algo de lo segundo sí que pudo haber, me lo creo por lo que acabo de comentar.

Parecía que estábamos ante la ocasión de Rafa, pero si Djokovic tenía problemas, nuestro campeón literalmente no se pudo ni mover desde el 2º-3º juego del 4º set. Rafa se acalambró, se resintió de la zona isquiotibial que hace días casi le hizo desplomarse en la sala de prensa, y el partido se acabó. Porque Rafa no abandonó, pero el serbio, pese a sus dificultades para ejecutar el servicio por los movimientos a realizar, siguió dando palos a un lado y a otro de la pista.

Todo acabó con un 6-1 que no refleja lo que luchó el de Manacor a lo largo de las más de cuatro horas en las que los números uno y dos deleitaron a los espectadores que abarrotaban las gradas de la pista central Arthur Ashe de Flushing Meadows. Mas sea como fuere, Djokovic tiene ya diez títulos en este irrepetible año para él. Y aún le quedan, entre otros torneos, la Masters Cup y la Copa Davis, cuyas semifinales se celebran este fin de semana y en la que podría encontrarse de nuevo con Nadal.

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Repaso al fin de semana deportivo (9 y 10-7-2011)

No ha sido precisamente negativo el fin de semana para el deporte nacional. Un gran triunfo en la Copa Davis, la mala racha quebrada de Fernando Alonso y que Contador siga vivo en el Tour de Francia después de tantas caídas y tantas desgracias no es moco de pavo. Una semana en la que, además, se han celebrado en Sevilla todos unos campeonatos nacionales de uno de los deportes olímpicos por excelencia: la gimnasia artística femenina.

“AUSTINAZO”
Tomo el calificativo que utilizó anoche Tomás Carbonell en Teledeporte -en analogía al ya conocido “Maracanazo” del Mundial de fútbol de 1950- para definir lo que ocurrió a lo largo de los tres días en los cuartos de final de la Copa Davis. El equipo español confirmó una vez más que, desde que cayera la primera “ensaladera” en el año 2000, es el más competitivo del mundo en este torneo; y ayer David Ferrer rubricó ante Mardy Fish la primera victoria de España sobre Estados Unidos en suelo norteamericano.

Fue en la Universidad de Austin -Texas-, sobre una pista de moqueta ultrarrápida -que semanas antes sembró una agria polémica con la Federación Internacional de Tenis-, y sin el hipercargado Rafa Nadal. Nada ni nadie pudo con un equipo que lleva demostrando sobremanera su competitividad y su fiabilidad en todo tipo de superficies especialmente desde 2008, a excepción de la debacle del año pasado en Francia.

Esta vez fueron David Ferrer y Feliciano López -un más que probable “Top-5” si el ránking se midiera exclusivamente por Wimbledon y la Davis- los artífices de un triunfo épico sobre un equipo en el que, si bien sus jugadores individuales no eran Sampras, Agassi o el actual capitán -el enchaquetado Jim Courier-, no podemos olvidar que se trataban de un reciente cuartofinalista en Wimbledon, Fish -que puso en apuros a Nadal durante varias fases de aquel partido- y de un tres veces finalista en la “Catedral” del tenis amén de un tipo peligrosísimo en pistas rápidas, Andy Roddick. Un equipo rematado con la mejor pareja de dobles del momento: Bob y Mike Bryan.

Primero fue Feliciano López el que doblegó a Fish en un épico partido a cinco sets -el último, resuelto por 6 a 8-; luego, el mismo viernes, Ferrer desactivó los zambombazos de Roddick en tres sets; el sábado Fernando Verdasco y Marcel Granollers -sustituto de “Feli” en el dobles- dieron guerra a los Bryan y, por último, ayer Ferrer se deshizo de Fish en otro partido agónico y dramático, por mucho que no se llegara al set decisivo.

El resultado final de 5-7, 6-7, 7-5 y 6-7, tras más de cuatro horas de juego, le dio a España el billete para las semifinales -del 16 al 18 de septiembre-, en las que recibiremos a Francia, y en las que podremos tomarnos la revancha de los cuartos de 2010. La otra semifinal la dirimirán en Belgrado la Serbia de Djokovic -reservado sólo para el dobles ante Suecia- y Argentina. Si ganáramos, iríamos a la capital serbia en caso de triunfo balcánico, y reeditaríamos en España la batalla de Mar del Plata de 2008 si los sudamericanos dieran la sorpresa.

ALONSO, UN CABALLO DESBOCADO EN SILVERSTONE
Ya era hora de que Fernando Alonso tuviera una alegría en el Mundial de Fórmula 1. Con la general prácticamente imposible, el asturiano consiguió ayer su primer triunfo de la temporada en el Gran Premio de Gran Bretaña por delante de los Red Bull de Vettel y Webber, cuyo mágico difusor fue limitado -quizás sólo de manera puntual- por las decisiones de la FIA, todo hay que decirlo.

Alonso, que no ganaba desde Corea 2010, lo hizo en Silverstone gracias por una parte a los errores en los cambios de neumáticos de los mecánicos de Red Bull, y por otra por el ritmo endiablado de carrera del que hizo gala su Ferrari en comparación con el todavía destacado líder y de su segundo de a bordo. Un ritmo sensacional que le llevó a distanciar al campeón alemán en casi 20 segundos, antes de ver el primero la bandera de cuadros, siendo Vettel segundo y un impedido Webber -su equipo le prohibió intentar adelantar al alemán- tercero. Además, Jaime Alguersuari logró puntuar de nuevo con su Toro Rosso, con lo que ya adelanta en un punto a su compañero Sebastian Buemi en la general… y quién sabe si en la carrera por subirse en 2012 al Red Bull de Webber.

Vettel sigue líder con 86 puntos de ventaja sobre Alonso, tercero; igual dentro de dos semanas en Nurburgring la historia vuelve a los mismos cauces que hasta ahora; pero ayer, por vez primera en 2011, el rey de la Fórmula 1 volvió a ser el asturiano de Ferrari.

COMPLICADO TOUR PARA CONTADOR
El Tour de Francia cumplió su primera semana en medio de etapas nerviosas y peligrosas, y también de movidas jornadas de media montaña. Alberto Contador ha llegado al primer día de descanso cediendo 1:30 sobre Andy Schleck y Cadel Evans por mor del desgraciado corte que hubo el primer día cuando, a 8 km del final, una aficionada se metió ligeramente en la cuneta y uno de los ciclistas chocó contra ella, provocando el corte que pilló a Contador por detrás y a sus rivales por delante.

Para complicar más las cosas, el pinteño ha sufrido a lo largo de estos días un total de tres caídas que le han mermado poco a poco, aunque todavía no le han dejado fuera de competición. La última, camino de Saint-Flour en la etapa de ayer, ganada por Luis León Sánchez -única victoria española hasta la fecha-; una etapa esperpéntica en parte debido no ya a la caída de Contador -en la que también se vio involucrado su ex compañero Vinokourov, que tuvo que abandonar-, sino al vergonzoso atropello que sufrió Juan Antonio Flecha por parte de un coche de la TV francesa, cuando marchaba en cabeza de carrera junto a “Luisle”, Voeckler -actual líder-, Casar y Hoogerland, quien sufrió unos “daños colaterales” bastante serios al ser arrastrado por el derribado Flecha hacia la cuneta, aunque pudo llegar a meta sin problemas.

El jueves, tras otras dos jornadas complicadas por el Macizo Central, comenzarán los Pirineos, a los que seguirán los Alpes casi sin solución de continuidad. Hasta entonces, el que más fuerte se está mostrando de los rivales de Contador es Cadel Evans; aunque si la lógica se impone el australiano deberá ir cediendo en la montaña el tiempo necesario para privarle de ganar la carrera en la última crono. El rival más peligroso para Alberto sigue siendo su amigo Andy Schleck, al que no le quedará otra que soltar en la montaña para rebajar la diferencia actual al menos hasta la mitad, lo que ya le daría las garantías necesarias para llegar a la contrarreloj del penúltimo día en Grenoble con casi todas las posibilidades de superarle en la general.

CAMPEONATOS NACIONALES DE GAF EN SEVILLA
Por último, desde el jueves hasta ayer domingo se celebraron en el Palacio de los Deportes San Pablo de Sevilla -prácticamente mi “segunda casa” por todo el tiempo que he pasado allí en los últimos dos años- los Campeonatos de España de Gimnasia Artística Femenina, en los que Ana María Izurieta revalidó su título en nivel 10 -élite- con un punto y medio de ventaja sobre Paula Vargas, y algo más sobre Claudia Menéndez.

En estos campeonatos participó, un año más, mi estimadísima Cristina MJ-Calítoe.:. -sus terceros Nacionales ya-, el primer día en Nivel 3 Mayores, con su Clube Ximnasia Pontevedra. Su posición, la 25ª de 48 participantes; su objetivo, salir airosa y con la cabeza muy alta, cumplido de sobra. Como quien lea esto se puede imaginar, fue todo un placer para mí haberla podido ver competir por segunda vez este año; ya que no me cansaré nunca de repetir, por mucho que se ruborice, que ella, a sus 32 años, es un verdadero ejemplo para todos los deportistas al seguir practicando por verdadero amor al arte, un deporte tan sacrificado como la gimnasia artística.

Además, también participaron las hijas de dos ocasionales seguidoras de este espacio como son Sandra y Lina, a quienes tuve la ocasión de ver -y, en el caso de Lina, conocer personalmente- en San Pablo. Elena Zaldívar, hija de la segunda, ganó el bronce en asimétricas en Nivel 10; mientras que Noelia Bacarizo, hija de Sandra, se quedó a las puertas de la medalla en suelo en Nivel 3 Pequeñas, al quedar en cuarta posición. Mis crónicas de lo más destacado de los campeonatos se podrán seguir, en breve y como siempre, en Gimnastas.net, la web gimnástica de Calítoe.:.

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Nadal vuelve a coronarse rey de Roland Garros

Rafa Nadal sigue haciendo historia en el deporte español. El tenista manacorí ha vuelto a darnos una nueva lección de carácter al proclamarse, por sexta vez, campeón en Roland Garros, tras derrotar al gran mito del tenis mundial, don Roger Federer (7-5, 7-6, 5-7 y 6-1, tras casi cuatro horas de juego). Es su sexto título sobre la tierra batida parisina -con lo que iguala a todo un mito como Björn Borg-, y su décimo torneo del Grand Slam: seis Roland Garros, dos Wimbledon, un Abierto de Australia y un U.S. Open.

Y también es la primera vez desde que en 2001 lo hiciera Gustavo “Guga” Kuerten que el número 1 del mundo vence en el abierto francés, ya que los anteriores cinco títulos de Nadal habían llegado como número 2 y como número 4 -el primero, en 2005-; y en el de Federer en 2009 era el propio Rafa quien encabezaba el ránking. Además, el hecho de que Novak Djokovic se quedara en semifinales -memorable encuentro el disputado contra Federer- permite que Rafa mantenga, probablemente hasta Wimbledon, su cetro mundial. Aunque allí el serbio no va a tener nada fácil arrebatárselo, ya que si bien Rafa defiende su título de 2010 Djokovic hace lo propio con una ronda tan alta como la de semifinales.

De momento lo cierto es que, una vez más, Rafa Nadal se vuelve de París con la “Copa de los Mosqueteros“. Decía Tomás Carbonell en la retransmisión de TVE que ésta había sido su victoria más meritoria de todas, y estoy absolutamente de acuerdo con él. Entre otras cosas porque la moral del español, debido a las cuatro derrotas que había sufrido en otras tantas finales este año ante el invicto Djokovic le hicieron llegar con dudas; tantas que en primera ronda ante el americano Isner estuvo a punto de quedar eliminado.

EN LA FINAL, DE NUEVO EL GRAN CLÁSICO
Afortunadamente Rafa fue mejorando durante todo el torneo hasta, sin estar súper en su juego como otros años -su saque ha estado ciertamente flojo para ser el de un número uno-, plantarse de nuevo en la final, la cuarta ante un Roger Federer, su gran rival y amigo, al que todos daban por muerto pero que llegó hasta allí después de vencer a Djokovic en el que probablemente sea el mejor partido de todo el año.

Ese triunfo de Federer, además de permitirle a Nadal salvar su número 1, hizo respirar de alivio al de Manacor, ya que delante no iba a tener a su gran bestia negra del año. Sin embargo, el nivel exhibido por el suizo hacía prever que no iba a ser un rival nada fácil, como así ha sido durante gran parte del partido. Federer empezó como un ciclón, exhibiendo una excelente continuidad en su juego con respecto a la semifinal, y pronto cobró su primer “break”. Nadal, por su parte, estaba comido por las dudas, hasta el punto de que el suizo tuvo una bola de break al resto con 2-5 a su favor.

Pero entonces Rafa recordó que él es el actual número 1 mundial, subió un par de puntos la intensidad en su servicio y en sus golpes en juego -casi siempre sobre el revés de Federer-, y remontó hasta ganar el set por 7-5 gracias no sólo a los fallos del suizo, sino sobre todo a una serie de grandes golpes “marca de la casa”, especialmente con la derecha.

APARECE LA LLUVIA
En el segundo set pareció que se iba a mantener esa velocidad de crucero también porque Federer comenzó a estar especialmente romo y fallón, no sólo con su revés. Un break de salida de Rafa pareció ser la sentencia de muerte deportiva del suizo, pero Rafa permitió que se levantara hasta en dos ocasiones en esta segunda manga.

La primera, tras perder el saque con 4-3; la segunda, tras perdonar dos bolas de set con 5-4 después de haber quebrado de nuevo el servicio de Federer. Claro que en esta ocasión la lluvia le echó una mano inestimable a Federer. El líquido elemento apareció justo cuando Rafa perdonó su primer “set point” provocando la suspensión del choque; y cuando diez minutos más tarde los jugadores regresaron a pista el suizo sacó de nuevo su genio ante un frío Nadal para equilibrar un set que, sin embargo, volvió a caer del lado español en el “tie break”.

ORGULLO DE CAMPEONES
Dos sets a cero, y misión casi imposible para Federer. El bajón moral de la leyenda helvética fue aún más notorio que en el segundo set, hasta el punto de que Nadal empezó a tocar ya la copa cuando adquirió una ventaja de 4-2. Mas entonces Roger se tranquilizó, y recordó no sólo al jugador que ha conquistado 16 “Grand Slams” y el título oficioso de mejor jugador de la historia, sino sobre todo al que había llegado a la final durante el presente año. El servicio y la enorme variedad de golpes de Federer desquiciaron a Nadal, que perdió el set por 5-7 y, en el primer juego del cuarto, se vio con 0-40 en contra. Peligro extremo.

La condición de número uno de un deportista no se mide tanto cuando éste se encuentra en estado de gracia sino, especialmente, cuando se encuentra bajo presión. Y Nadal recordó su rango cuando cinco grandes puntos consecutivos le sacaron del apuro, y fueron el preludio del mejor set que el manacorí ha jugado en todo este año. Esa remontada le dio una confianza increíble en su juego que, al estilo del de Federer en la segunda mitad de la manga anterior, empezó a llenarse de golpes ganadores de todo tipo: derechas, reveses, voleas… hasta algún que otro “ace”. El resultado, 6-1, sellado con un revés de Federer que se marchó fuera.

Nadal recibió la “Copa de los Mosqueteros” de manos de un bicampeón como Jim Courier. De esas suma ya seis para un total de diez “grandes”, más 100 semanas al frente de la clasificación de la ATP, cuyo liderato reconquistó hace justo un año. Éste podrá mantenerlo o no a partir de ahora -repetimos, Djokovic lo sigue teniendo bien pero ya no tan fácil-; pero de lo que no nos cabe la menor duda es de que la “leyenda Nadal” continúa, yendo todavía para largo.

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